Durante los días 4 y 5 de septiembre se llevó a cabo en la sede sindical de ATE Nacional, en Buenos Aires, Argentina, el Encuentro Internacional Matriz Energética y Bienes Comunes.

Matriz Energética y Bienes Comunes

Durante los días 4 y 5 de septiembre se llevó a cabo en la sede sindical de ATE Nacional, en Buenos Aires, Argentina, el Encuentro Internacional Matriz Energética y Bienes Comunes.

Esta actividad estuvo encuadrada en un proceso más amplio de intercambio de conocimientos y experiencias sobre la realidad argentina, latinoamericana y mundial. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA-Autónoma) integran instancias regionales e internacionales de construcción de alternativas populares, en particular la Plataforma de Desarrollo de las Américas (PLADA) y la iniciativa Sindicatos por la Democracia Energética (TUED, por sus siglas en inglés). La PLADA fue elaborada en el marco de la Confederación Sindical de las Américas (CSA) como una propuesta política estratégica en torno a cuatro dimensiones: política, económica, social y ambiental, articuladas hacia un modelo de desarrollo sustentable. La PLADA plantea la reducción gradual del uso de los combustibles fósiles, la universalización del acceso a la energía, y la reconversión de aquellos sectores de la economía que más contaminan. La TUED, integrada por centrales sindicales y sindicatos de rama, plantea la necesidad de democratizar la producción, distribución y consumo de la energía a escala internacional.

El encuentro fue organizado por ATE y la CTA-A, con apoyo del Transnational Institute (TNI, una red mundial de investigadores y activistas con sede en los Países Bajos) y de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores del estado (CLATE).

Primer panel: Democracia energética, bienes comunes y cambio climático

El compañero Daniel Chavez, investigador del TNI, inició el primer panel presentando un diagnóstico de la situación energética a escala global. Chavez, economista político uruguayo, destacó que a nivel mundial se habla de que ese pasaje a la economía verde es ‘inexorable’; sin embargo, “al considerar la matriz energética en toda su dimensión, podemos observar que la generación de energía en base a fuentes renovables no convencionales (en particular eólica y solar fotovoltaica) no llega al 5 por ciento”. Y agregó: “para hablar de democracia en este campo es esencial pensar en quienes ejercen el control y en quienes distribuyen la energía. Es muy urgente la necesidad de una transición hacia un sistema energético más sustentable, pero esa transición no puede estar limitada a reemplazar los combustibles fósiles por fuentes supuestamente más verdes o más limpias; también es imprescindibles asegurarnos que la propiedad y la gestión de la producción y la distribución de la energética sean democráticas”.

Chavez enumeró los ejes de la discusión sobre la democracia energética: “el acceso universal y la justicia social, la priorización de las demandas de energía de los sectores populares; la generación de energía en base a fuentes renovables, de manera sostenible y a escala local; la preservación de los combustibles fósiles en el suelo –porque tener un sistema con energía cien por ciento renovable es técnicamente posible y los condicionamientos son políticos–; formas de propiedad y de gestión de tipo social o estatal; y salarios justos y empleos dignos en el campo de la energía, con trabajadores sindicalizados y bien remunerados”.

Por su parte, Pablo Bertinat, docente de la Universidad Tecnológica Nacional y del Taller Ecologista de Rosario, afirmó que “para pensar la democratización lo central es cómo poner límites al desarrollo en un contexto de desigualdad”. Es decir, “discutir el crecimiento, porque hoy tenemos suficiente energía para que no haya pobreza, pero algunos tienen que tener menos”. Bertinat resaltó la necesidad de cambiar la racionalidad de la energía: “Creemos que debe ser construida una lógica de manejo de la energía como derecho y no como mercancía, promoviendo procesos locales de discusión y planificación, entendiendo a la energía como servicio público”. El gran desafío para las organizaciones populares “es construir una idea de futuro”, afirmó Bertinat: “Qué estaremos produciendo en dos o tres décadas, cómo, con qué tipo de energía y generando energía para qué. Debemos plantear un modelo de desarrollo distinto al que hoy nos imponen los organismos multilaterales”. Finalizando su exposición, Bertinat argumentó que “las claves son democratizar, desmercantilizar, desprivatizar, desfosilizar y desconcentrar. Ahí están las tareas que tenemos en torno al sistema energético”.

A continuación tomó la palabra el compañero Rodolfo Kempf, miembro del Consejo Directivo Nacional de ATE y de la CTA-A, y trabajador de de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica). Kempf afirmó que “en este debate, el punto de partida es analizar las características de cada país. En Argentina, tenemos un país con pobreza energética, dependiente y saqueado ambientalmente. Entonces, al pensar en energías para qué y para quién, también tenemos que hablar de limitar los monopolios. Porque, por ejemplo el presidente argentino Mauricio Macri hoy está proponiendo financiamientos de llave en mano”. Kempf también expresó que “otro caso a considerar es el uruguayo, donde se ha incorporado en forma excesiva a las energías renovables forzando la privatización parcial del segmento de generación eléctrica. Asimismo, otra cosa que hay que tener en cuenta es la presencia de empresas de energías limpias con convenios de trabajo sucios. Esto es clave, porque la energía debe servir para resolver problemas sociales”. Kempf concluyó que “el objetivo de un encuentro como este es poder llegar a confluencias entre distintos sectores, para poder discutir y fortalecer la unidad entre los trabajadores y los sectores populares organizados que luchan contra la degradación del ambiente”.

Segundo panel: Minería

El segundo panel estuvo integrado por tres compañeras de la Asamblea Jáchal no se toca, Virginia Carpio, Marcela Alonso y Haydé Palacios, quienes describieron la historia de lucha de su organización y la problemática social, ambiental y de salud a la que se enfrentan. Las activistas de la provincia de San Juan denunciaron la ausencia de respuestas a sus demandas por parte de las autoridades estatales y del municipio de Jáchal. También explicaron las principales conclusiones de un relevamiento realizado por la asamblea sobre la incidencia de la actividad minera en su zona de influencia.

Veladero es una mina a cielo abierto de la que se extraen minerales de oro y plata, ubicada en la Cordillera de los Andes. La actividad minera ha alterado la regularidad hídrica y ha deteriorado la calidad del agua, incluyendo la la muerte de vicuñas, guanacos y peces por la acumulación de metales pesados. También se ha registrado un aumento de las muertes por cáncer entre los pobladores de la zona y la presencia de aluminio y cobre en las plantaciones de tomate y cebolla. Las integrantes de la asamblea denunciaron que “las empresas hicieron promesas que se han incumplido: no se crearon los puestos de trabajo previamente anunciados y la desocupación es alta. Nos prometieron caminos y hospitales, de los cuales se construyó uno sólo, pero que carece de médicos y de aparatos”.

En el panel también participaron trabajadores de las minas de Río Turbio, Daniel Castellón e Iván Zurita de ATE, y Alexis Chiudick y Marcelo Herrera del sindicato Luz y Fuerza. Los trabajadores explicaron que desde hace ocho meses está parada la producción de carbón por decisión del gobierno y que desde el movimiento sindical se propone la reanudación de la actividad minera, la defensa de los puestos de trabajo, y el respeto al convenio que los regula, ya que entienden que en Río Turbio está en juego la soberanía nacional. En palabras de Manuel Medel, sindicalista de ATE: “venimos de una herencia de lucha minera contra el sistema neoliberal, y parte de esa lucha es resistir a la denigración que se quiere hacer del trabajador minero”.

Tercer panel: Hidroeléctricas

El tercer panel estuvo conformado por María Álvez, Secretaria General de ATE Sur Misiones y miembro de la Mesa NO a las represas de la misma provincia; Leandro Sánchez, de la Mesa NO a las represas; Fernando Fernándes, de MAB Brasil (Movimiento de Afectados por las Represas); y Alfredo Marcote, Delegado de ATE en el Ente Provincial de Energía de Neuquén (EPEN).

La Mesa es un colectivo de ciudadanos y organizaciones involucrado en distintas acciones para evitar que en la provincia de Misiones, ubicada en la triple frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina y en el corazón del Acuífero Guaraní, se construyan nuevas mega-represas. María Álvez ofreció un detallado relato de la lucha de los pueblos de la zona para detener la instalación de proyectos hidroeléctricas y explicó la realidad energética actual de Misiones: “La energía que tenemos en la provincia está siendo perdida a causa de las malas instalaciones y la pobre infraestructura que tenemos”.

La lucha que llevamos adelante en Misiones no es solamente contra los que quieren hacer esas represas, contra los que van a hacer negocios inundando rutas y construyéndolas de vuelta, sacando gente de un lado y poniéndola en otro, vendiendo los cables, el cemento, el hierro, el combustible. La lucha no es sólo contra todo eso, sino que es también contra el capitalismo. Es contra iniciativas como la IIRSA [Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional], que quieren hacer que nuestros ríos sean navegables para poder llevarse nuestras riquezas más rápido”, señaló Leandro Sánchez.

Por su parte, el representante de MAB expuso cómo, durante la crisis energética de los años setenta, Brasil se sumergió en la búsqueda de alternativas para la generación de electricidad, y cómo se hicieron en ese período muchas represas en todo el país, generando enormes problemas ambientales, sociales y de salud para la población del país.

Finalmente, el compañero Alfredo Marcote manifestó que “estamos heredando una matriz energética que nos impusieron los poderes políticos de turno de los últimos 50 años en la Argentina. No elegimos esta matriz, pero de todas formas nos está hipotecando el futuro”. El delegado en el EPEN se preguntó: “¿cómo hacemos para tomar la decisión de pasarnos a otra matriz? ¿Cómo hacemos para decidir si cambiar de este modelo mixto entre centrales hidroeléctricas, térmicas y nucleares a uno de centrales eólicas, por dar un ejemplo? Tenemos que analizar si nos sirve, si nos alcanzaría la potencia”. En ese sentido, Marcote señaló que es clave el debate en encuentros como el organizado en Buenos Aires para que los trabajadores y el pueblo estén preparados para participar activamente de esas discusiones y debates.

Cuarto panel: La situación energética en Brasil

La programación original de la segunda jornada del Encuentro fue modificada para permitir la participación de los expositores brasileños, quienes debieron adelantar su exposición por un cambio en el horario de su vuelo de regreso al país vecino. Fue así como, al inicio de la jornada, intervinieron los compañeros Daniel Angelim, Responsable de Medio Ambiente y Trabajo de la CSA; Daniel Gaio, Secretario de Medio Ambiente de la Central Única de los Trabajadores (CUT) de Brasil; y Diego Azzi, docente de la Universidad Federal ABC de Sao Paulo. Los expositores brasileños explicaron la situación que atraviesa el sector energético de su país y los profundos cambios observados a partir del golpe de Estado contra la presidenta Dilma Rouseff orquestado por los sectores que apoyan a su sucesor, Michel Temer.

Daniel Angelim resumió las principales orientaciones del actual proceso privatizador, que arrancó con la apertura a empresas extranjeras para operar en el sector petroleras. También alertó sobre la próxima privatización de la empresa Eletrobras, por la cual el propio Temer viajó a China para interesar a inversionistas del país asiático. Desde la CSA, subrayó Angelim, “se ha iniciado un proceso de lucha contra la privatización de las empresas de energía nacionales”. Explicó que encuentros similares al de Buenos Aires organizados en varias otras ciudades de América Latina se está analizado la situación ambiental y energética de los países de la región. También informó que en el marco de estrategia de movilización regional se realizará en noviembre, en la ciudad de Montevideo, un encuentro de diversas organizaciones sindicales, ambientalistas y de lucha por la tierra para avanzar en un plan común por la democracia energética.

Daniel Gaio, representante de la CUT, realizó un resumen de las nuevas políticas energéticas que el gobierno federal ha intentado imponer desde el golpe de Estado: “A lo que ya ha explicado Daniel Angelim sobre Eletrobras y Petrobras debemos agregar otra dimensión referida a convocatoria a la inversión extranjera para privatizar las empresas agua y saneamiento de propiedad estadual”. Gaio aportó también una reflexión política sobre este proceso: “Michel Temer convoca a la inversión a empresas de Estados Unidos, China y Europa ofreciéndoles una violenta reforma laboral que recorta los derechos laborales y que también podría alcanzar a otros países de América Latina”. Más adelante, Gaio expresó que los autores del golpe institucional están habilitando la venta de tierras a capitales extranjeros, así como cambios en los códigos de minería y en el uso del Acuífero Guaraní: “con el nuevo código minero se permite a las empresas primero explotar y luego hacer el impacto ambiental”. Gaio también señaló que con el neoliberalismo radical de Temer “se acabaron las relaciones internacionales Sur-Sur que se caracterizaban por el respaldo a las políticas de desarrollo de los países de América Latina y de África”.

Brasil genera el 43 por ciento de su energía en base a fuentes hidroeléctrica, cuando en el mundo el promedio es de alrededor del 11 por ciento. También ha venido avanzando en la generación eólica. Pero este año, con Temer en el gobierno, “se retraen las inversiones públicas y se proyecta la construcción de nuevas represas”, explicó Gaio. Por todo ello, desde la CUT se impulsa para mayo del 2018 la realización de un Foro Alternativo Mundial por el Agua, que pretende poner en foco los impactos de las nuevas políticas del gobierno brasileño en la Amazonia (también amenazada por la minería).

Por su parte, Diego Azzi argumentó que “después de Dilma llegó un giro claro de apertura a los capitales foráneos. En Brasil siempre primó la explotación petrolera en manos del Estado, pero con Temer se abre paso a la inversión extranjera”. Desde la perspectiva de análisis ofrecida por Azzi, “la apertura al capital foráneo, la liberalización financiera y las reformas laborales apuntan a un nuevo posicionamiento de Brasil dentro de la OCDE”. El profesor universitario concluyó su presentación afirmando que “este nuevo contexto nos obliga a repensar el proyecto de nación y por ende también repensar la utilización de la energía”.

Quinto panel: Hidrocarburos

Horacio Fernández, Director del Instituto de Estudios de Estado y Participación (IDEP-ATE), asumió la coordinación del panel y enfatizó la importancia de la discusión en torno a las técnicas no convencionales de producción de hidrocarburos, considerando que en la Argentina, país anfitrión del Encuentro, ya el 22 pro ciento de la producción de gas proviene del fracking.

Felipe Gutiérrez, del Observatorio Petrolero Sur en Neuquén, resumió las continuidades y rupturas en política energética del gobierno de Macri en relación a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. “A grandes rasgos, el kirchnerismo profundizó la política neoliberal, ya que los atisbos de contrarrestar el neoliberalismo con el discurso de la soberanía fueron más bien propagandísticos. La compra por parte del Estado del 51 por ciento de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales [YPF, la empresa nacional de hidrocarburos] no cambio su política. La diferencia es que mantuvo bajas tarifas, mientras que el macrismo con eso impone un tarifazo cuyo objetivo es una transferencia abrupta de recursos desde los usuarios residenciales a las empresas, para mantener los planes de subsidios que venían del año 2008”, señaló.

Además, explicó Gutiérrez, “el fracking no es un buen negocio porque la productividad de los pozos se pierde ya en el primer año”. “¿Por qué alguien se metería en este negocio?”, indagó y respondió: “porque está asegurado por el Estado”.

Luego fue el turno de Héctor Jorge Nahuel, Werken [autoridad tradicional] de la Confederación Mapuche de Neuquén, quien se refirió a los impactos sociales y culturales que produce el fracking y la industria hidrocarburífera para las comunidades mapuches e indígenas de la región. El yacimiento de Vaca Muerta está asentado en Loma Campana, en territorio mapuche. “La euforia por la autonomía energética se basa en los hidrocarburos y se da en marco de absoluta ilegalidad y una campaña mediática que produce una imagen de maputerrorismo”, señaló. “Los derechos al territorio de los pueblos indígenas está garantizado por acuerdos internacionales de rango constitucional. Sin embargo, en este contexto aparece como algo subversivo. La desaparición de Santiago Maldonado [militante social argentino desaparecido durante la represión de la Gendarmería Nacional a una movilización del pueblo mapuche, el 1 de agosto de 2017] ha instalado en la agenda el conflicto del Estado con los mapuches. Con el discurso de la soberanía energética pretenden acallar la movilización de un pueblo al que le invaden su vida, la quiebran y la contaminan. Creemos que esto se va a profundizar, porque hay un Estado no dispuesto a aplicar los derechos ya reconocidos, sino una militarización del territorio”, manifestó.

El cierre del panel estuvo a cargo de Luisa Fernanda Pedraza, de CENSAT Agua viva (Amigos de la Tierra Colombia), quien explicó cómo se dio el avance de la frontera extractiva en su país, de la mano de políticas de guerra y de flexibilización, no solo ambiental sino también impositiva, en beneficio de las empresas transnacionales. “En el proceso de paz las comunidades están discutiendo lo indiscutible, que es el modelo de desarrollo y el modelo energético, porque el gobierno avanza con la política energética neoliberal y manipula las comunidades afectadas por el conflicto armado. Es que la renta del petróleo se necesita para financiar la paz. Y la lucha anti-fracking encabezada por la Alianza Colombia Libre de Fracking, que reúne a más de 70 organizaciones, tiene un elemento inédito y es que incluye al sindicato más importante del sector petrolero. Esta lucha plantea que Colombia no va a alcanzar la paz si no se logra también la justicia social y la justicia ambiental”, explicó Pedraza.

Hay un actor que hay que tener en cuenta en el contexto colombiano: el neo-paramilitarismo, que creemos que está subordinado al modelo extractivista y reafirma la imposición de la dictadura minero-energética no sólo por las vías legales, sino también paramilitares. La guerra por el agua es inmediata y ese bien común es algo que permite la confluencia de las luchas de distintos sectores, pero las organizaciones populares del mundo, como sucede en Colombia, ya están planteado que también deben unirse para decidir sobre el subsuelo”, afirmó Pedraza como cierre de su intervención.

Sexto panel: Energía nuclear

Rodolfo Aguiar, Secretario General de ATE Río Negro, estuvo a cargo de la presentación del sexto panel y resaltó la importancia de estas jornadas para pensar la matriz energética desde el sector sindical. “Con estas jornadas de autoformación salimos de lo que ellos quieren que sea nuestro rol. Nos nos limitamos a discutir salarios y condiciones de empleo”, afirmó Aguiar. “No fuimos encarcelados por reclamar salarios, pero sí fuimos encarcelados cuando fuimos a decir que era una farsa la visita de Macri a nuestra región para promover el Plan Patagonia [un programa de desarrollo productivo y ampliación de la infraestructura en las seis provincias del sur del país lanzada por el gobierno argentino en febrero de 2017], y cuando resistimos antes al Plan Castello [otro programa de construcción de obras de infraestructura en la provincia de Río Negro a ser financiado con financiamiento externo y lanzado por el gobernador provincial en enero de 2017)”. Para cerrar dijo: “Celebramos que conseguimos una ley contra la central nuclear que iba a ser construida por China, hicimos retroceder al gobierno nacional de Mauricio Macri y al gobierno rionegrino de Alberto Weretilneck”.

A continuación, Jesuana Aizcobe, trabajadora de la CNEA, destacó que los aportes de la energía nuclear que ha realizado el organismo estatal en sus 65 años de existencia son muy amplios y no se limitan a la generación eléctrica, sino que también abarcan apoyos a la medicina y al agro nacional, entre otros sectores. Por otro lado, Aizcobe señaló que “Argentina es un país dependiente, y en el sector nuclear la lucha contra la dependencia se expresa en la lucha que dieron los trabajadores. Y con este gobierno se ha profundizado la dependencia, entre otras cuestiones porque con su política energética desconoce el impresionante desarrollo tecnológico, autónomo, que el país ha alcanzado en el campo de la energía nuclear. Se asocia a la energía nuclear con algo negativo”. Aizcobe afirmó también que “en la CNEA no creemos que la opción nuclear deba ser la única, sino que nuestro país debe ir a una matriz energética diversificada, pero que incluya a la atómica porque esta forma de generación de energía tiene muchos beneficios”.

Laura García Vázquez, dirigente de CTA-Autónoma de la Provincia de Buenos Aires, explicó: “Estamos frente a problemas muy complejos que requieren soluciones complejas, pero sobre todo unidad en la acción. Nosotros venimos trabajando mucho sobre los temas de fracking e hidrocarburos, pero los objetivos principales tienen que estar por encima de otras cuestiones, y en el tema de la energía lo esencial es la soberanía. Para los argentinos es muy importante volver a hablar de soberanía energética, porque en el caso de la quinta central nuclear que se pretendía instalar en Río Negro se priorizaban claramente los intereses extranjeros, que en este caso venían de China, con un paquete de obras que nos colocaba en un lugar complicado y sin participación de los argentinos”.

García Vázquez, quien también es redactora de la publicación colectiva Libres e Iguales, expresó: “Si nosotros nos paramos desde una posición ambientalista, la persona que se informa sobre impactos negativos va a decir que no los quiere. En el caso del fracking y la mega-minería a cielo abierto la ganancia es superada ampliamente por el costo ambiental, y además la ganancia no se queda en el país. La energía nuclear es la que peor prensa tiene, por el terror al accidente y por la asociación a la guerra nuclear; hay un descrédito exagerado. Si nosotros tuviéramos un país libre y soberano tendríamos que evaluar los costos y los beneficios. Bahía Blanca es una de las ciudades con mayor desempleo, pese a tener el Polo Petroquímico, porque las industrias no siempre traen empleo en cantidad y calidad”. García Vázquez concluyó su exposición expresando que “hay que pensar una matriz energética diversificada que garantice derechos mínimos para todos los argentinos, y para eso necesitamos descubrir cuáles son las herramientas del neoliberalismo y el capitalismo de hoy”.

Luego de finalizada la ronda de exposiciones, utilizando la misma metodología de intercambio que se aplicó en todos los paneles, se realizó una ronda de preguntas y comentarios con participación libre. El sexto panel fue claramente el que concitó las mayor cantidad y diversidad de intervenciones, con un muy intenso debate sobre los pros y los contras de la energía nuclear desde la perspectiva de la democracia y la soberanía energética, y el sobre el significado del concepto de transición justa.

Séptimo panel: Energías renovables

La apertura del séptimo panel estuvo a cargo de Juan Pablo Duzdevich, trabajador del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), quien expuso sobre las ventajas de la generación eólica. Duzdevich se refirió a los distintos tipos de aerogeneradores que se utilizan en el mundo y en el país para producir energía renovable, y aportó detalles sobre las características técnicas y el crecimiento exponencial que este tipo de sistemas está teniendo en la Argentina y a nivel internacional.

El siguiente orador fue el Dr. Julio Durán, de la CNEA, experto en generadores fotovoltaicos de electricidad. Durán explicó que dentro del amplio espectro que abarca la energía, sólo una parte concierne a la electricidad, pero que dentro de esa parte las fuentes renovables son, en todo el mundo, tecnologías en franco crecimiento. Durán también resalto que hay países en América Latina, en particular Uruguay y Costa Rica, que ya abastecen más del 90 por ciento de su consumo de electricidad con sistemas de energía renovable.

Para cerrar el panel tomó la palabra el compañero José Elosegui, integrante de REDES (Amigos de la Tierra Uruguay), quien explicó la política energética uruguaya y su fuerte apuesta a la energía eólica. En menos de una década, Uruguay se ha posicionado en el mundo como uno de los países líderes en la producción de energía renovable. “Tratamos de apostar a sistemas que no contribuyan a la crisis climática mundial. Es crucial que generemos menos gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento global”, señaló el representante de REDES. Elosegui resaltó la historia de lucha del pueblo uruguayo contra las privatizaciones y contra los tratados bilaterales de inversión (debido a la presión política ejercida por la central sindical PIT-CNT y otras organizaciones sociales Uruguay fue el primer país del mundo en retirarse de la mesa de negociación del Tratado de Comercio en Servicios, TISA, en 2015). Elosegui también destacó la importancia de contar con una política de energía consensuada por todos los partidos políticos del país, así como la significación de contar con una fuerte empresa nacional y estatal de energía (UTE) como actor esencial en la transición hacia un nuevo modelo de generación en base a fuentes renovables.

Panel de cierre: Hacia una matriz energética desde los trabajadores

El panel de clausura del Encuentro comenzó con la disertación de Joaquín Turco, de la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA Autónoma. Sobre la discusión sobre el futuro de la energía y la soberanía el compañero afirmó que: “Esto se lleva delante de forma colectiva. Acá nadie tiene la única verdad. El sistema energético incluye a un montón de políticas y procesos: políticas públicas, conflictos sectoriales, alianzas estratégicas, alianzas geopolíticas, relaciones entre la energía y la distribución de la riqueza, etcétera. Entonces, la discusión de la matriz es una parte de una discusión más amplia que debe ser desarrollada desde una perspectiva regional”.

Tomó la palabra luego Lyda Forero, economista, Coordinadora del Programa Justicia Ambiental y Agraria del TNI. La compañera colombiana comenzó su disertación demandando la aparición con vida de Santiago Maldonado y planteando que “su desaparición no es un problema de los argentinos o de los mapuches, sino de todos los pueblos de América Latina”. A continuación, Forero manifestó su evaluación del Encuentro: “Fue muy interesante escuchar las diferentes posiciones en debate. Para mí uno de los aportes más importantes de estas discusiones fue el que brindaron las y los compañeros que nos contaron cómo se enfrentaron a los modelos impuestos. Tenemos que poner sobre la mesa cuáles son las diferencias, pero también debemos hacerlo desde la unidad, en defensa de los derechos y los territorios del pueblo frente al modelo neoliberal”. Forero también afirmó que “es muy importante conocer cuáles son los puntos de consenso y de disenso. Pero no se trata de luchar entre nosotros, sino de entender que todas las luchas son parte de la misma: la defensa del planeta”.

Finalmente, el cierre del Encuentro estuvo a cargo del Secretario Adjunto de ATE Nacional, Julio Fuentes, quien agradeció a todos los panelistas y participantes por sus aportes a la discusión colectiva y auguró muchos más como este en el futuro: “Quiero saludar a la organización, a la idea, a los compañeros y compañeras que se encargaron de la organización de esta actividad, y a los compañeros y compañeras de todo el país y de países vecinos que vinieron a participar de la misma”.

Fuentes, quien es también Presidente de la CLATE, reseño que “en el último congreso de nuestra Confederación, realizado en Cartagena de Indias, Colombia, en el mes de febrero, aprobamos un lineamiento, una redefinición del objetivo sindical de nuestra organización ahora que está cumpliendo 50 años. Y lo que definimos fue que CLATE debe proponer y construir un modelo sindical anticapitalista, clasista, antipatriarcal, plural y diverso. Pero también definimos que el nuestro tiene que ser un modelo ambientalista y ecológico. Porque creemos que la lucha sindical no puede estar divorciada de la lucha por el medio ambiente”.

Hay una reflexión que escuché de varios compañeros durante el Encuentro: no sólo no tenemos que comprar a las potencias extranjeras las centrales nucleares, las represas, o la tecnología que nos quieran vender. Por sobre todo, lo que tenemos que rechazar es el modelo de consumo capitalista. Porque bajo ese modelo, no alcanza el planeta para satisfacernos a todos. No podemos aceptar ese modelo de vida en donde lo único que vale es comprar y se pierde realmente la dicha de los hombres y las mujeres de ser felices en nuestra tierra, viviendo en armonía con ella. Muchas gracias y esperemos tener mucho éxito en el futuro debate para conciliar posiciones con trabajadores que tengan otras visiones”, cerró Fuentes.

By | 2017-09-27T14:22:26+00:00 September 27th, 2017|Español, Resources, Trade Union Statements|Comments Off on Durante los días 4 y 5 de septiembre se llevó a cabo en la sede sindical de ATE Nacional, en Buenos Aires, Argentina, el Encuentro Internacional Matriz Energética y Bienes Comunes.